Llevo unos 15 años teniendo personas bajo mi responsabilidad; es decir, siendo jefe de alguna u otra forma. Pero he pasado el mismo número de años teniendo también personas a las que reportar, así que ser jefe no me ha salvado de seguir siendo también subalterno.
La figura del jefe ha sido tergiversada y presentada de forma negativa a lo largo de los años; y en la sociedad latina han llegado más lejos y han arraigado dicha negatividad dentro de la propia cultura presentando a los jefes como “seres malignos”.
Muchas personas piensan que los jefes viven mejor, más tranquilos, y que poseen muchos más beneficios que las personas que tienen a su cargo; no dudo de que algunos pueden jactarse de eso, pero la mayoría no tiene esos privilegios… ¡es más! A veces tenemos menos privilegios e incluso más responsabilidades.
Los jefes vivimos igual de estresados que nuestros equipos (o peor), sobre todo por la doble responsabilidad que representa cumplir con los objetivos, mientras se supervisan las actividades de otras personas.
Este post está dirigido a los que perciben negativamente a sus jefes, …y al mismo tiempo, está dedicado a todos los “buenos jefes” (que si que existen), esos que nunca han formado parte del paradigma del “jefe malo”, personas que se preocupan por sus equipos y que intentan liderar más que “mandar”, pero que aún así, siguen siendo percibidos y medidos por los paradigmas negativos asociados a los jefes. Para ellos, este post:
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Si estás en plena búsqueda de empleo o si intentas darle un cambio profesional a tu carrera, no puedes darte el lujo de cometer errores o de caer en omisiones por desconocimiento al aplicar a una oferta de trabajo, ya que las oportunidades laborales no contemplan segundas partes cuando se trata de dar una buena primera impresión.
Esa fue la pregunta que me hizo
Con 4 millones de desempleados en España y una cultura que hace sentir vergüenza a quien no tiene trabajo, es difícil encontrar a alguien en esta situación que sepa emitir una respuesta asertiva o incluso coherente cuando se le pregunta: ¿A qué te dedicas?
Está claro que la búsqueda de empleo no es un tema fácil en estos tiempos, por eso te propongo, en lugar de buscar, ser encontrado.

Los reclutadores y seleccionadores tienen una única misión: Encontrar a la persona adecuada para la posición vacante. Por lo tanto, no están allí para decirte en qué te equivocaste o en cuáles aspectos eres más débil durante una entrevista laboral.
Cada persona establece tres nodos o ejes personalizados con los que organiza y estabiliza su vida en términos de placer e insatisfacción.






