Si en una entrevista de trabajo el seleccionador empieza preguntando por las expectativas salariales, es evidente que se ha comenzado con mal pie…
¡y no es que sea errado hacer la pregunta!… Pero si que hay que saber cuándo es el momento justo para exponerla.
Criticando un poco la labor y las actitudes de los seleccionadores en general; considero que realizar la consabida pregunta sobre las expectativas salariales al inicio del proceso de selección o justo al comenzar la entrevista, es una mala práctica. Sobre todo, si se está tratando con candidatos para cubrir posiciones de mandos medios o niveles inferiores.
Es así, como muchos seleccionadores continúan pensando (erradamente), que haciendo esta simple pregunta lo antes posible, pueden conseguir la información que necesitan para comenzar a tomar decisiones, o para usar la respuesta del candidato como herramienta de “filtrado rápido”, e incluso como una forma de evitar perder el tiempo… Aunque lo que en verdad terminan perdiendo, son las posibilidades de encontrar a los mejores candidatos para el perfil ofertado.

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