Últimamente, los portales de empleo han empezado a caer en picado con una aceleración “negativa” cada vez mayor.
No sólo llevan años limitando a las empresas contratantes en la escogencia y la calidad de los solicitantes (la cual cada día es peor)… sino que también las han dejado sistemáticamente sin el debido acceso a sus bases de datos y por ende, sin las opciones de poder identificar a los postulantes ni de contar con los candidatos “pasivos” para aprovecharlos en necesidades futuras.
Si bien la eficacia de esta estrategia de marketing de contratación nunca ha convencido a los seleccionadores durante los últimos diez años, no les ha quedado otra opción que la de seguir pagando a los portales y confiar en encontrar un candidato idóneo; es decir “rezar” por encontrarlo.

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Debido a la situación actual, es muy posible que exista un aumento notable de la ansiedad al acudir a una entrevista de trabajo, lo que definitivamente está influyendo en el ánimo de las personas que buscan empleo y son llamados a entrevistarse.







