Cada persona establece tres nodos o ejes personalizados con los que organiza y estabiliza su vida en términos de placer e insatisfacción.
Si estos nodos dejan de funcionar correctamente, aún de forma aislada; o si dejan de interrelacionarse con los otros dos, todo el sistema deja de funcionar por simple descompensación:
El Primer nodo: Está representado por nuestro hogar, y por la familia. Pero no es el nodo más importante, pues cada quién otorga un peso relativo diferente, a la forma en que percibe su entorno.
Lo que si es un hecho, es que el sistema laboral actual, afecta la movilidad y la flexibilidad de las personas dejándoles con pocas probabilidades de desarrollar este nodo, tal y como lo hizo la generación anterior en su época.
En resumen; las cosas están cambiando y está claro que la familia y el hogar están perdiendo relevancia para la persona que trabaja. No obstante, en términos generales, estar en casa y estar con la familia, sigue siendo un hecho placentero.
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Como muchos de ustedes saben, diseño estrategias de Social Media para empresas de diferentes tamaños y sectores, y luego las integro en sus diferentes modelos de negocio.
¡Hablemos claro! La gente no se siente felíz en el trabajo. Y los que lo son, tienen muchos inconvenientes para reconocerlo.
Justo cuando me iniciaba en el mundo laboral (mi primer trabajo formal). Tuve la suerte de conocer a dos verdaderos maestros (otros los llamaban jefes) que me ayudaron (guiaron) a pasar con éxito esos años tan decisivos.
Recibo en mi correo electrónico, un nuevo caso de la vida real y una nueva solicitud de orientación y consejo.
La mayoría de los españoles que trabajan por cuenta ajena, tienen la idea preconcebida de que un empresario es un señor (o señora) que: es dueño de una gran empresa, que conduce un BMW, que vive en la zona buena de la ciudad, que tiene mucho dinero en el banco y que no tiene escrúpulos cuando debe tomar la decisión de recortar la plantilla, y que incluso disfruta haciéndolo.
Es evidente que los empresarios siguen aplicando modelos caducos de
“…Quienes nos dedicamos a comprender los sentimientos y vericuetos de la mente, no nos sorprendemos cuando reconocemos cierto sentimiento de culpa por “seguir trabajando”.








