Prohibido completamente el uso de dispositivos con acceso a Internet durante las reuniones de empresa
Publicado en:2.0, En la oficina, Twitter, aplicaciones, empresas
(09:22 am) Café en mano… entra finalmente en la espaciosa sala de juntas de la empresa para atender una de tantas reuniones corporativas.
Le gusta llegar con tiempo para escoger su sitio favorito y también para poder charlar con los que van llegando.
Esta vez, ya hay dos colegas dentro… y puede escucharles hablando en voz baja mientras permanecen mirando atentamente a un cartel colgado en el tablón interno de la sala.
Prohibido completamente el uso de dispositivos con acceso a Internet durante las reuniones. Asimismo, los móviles han de colocarse en modo “silencio”.
La proliferación de iPhones y Blackberrys y su fácil acceso a Internet están afectando la atención de los asistentes a las reuniones de empresa, lo que ha motivado medidas como la señalada arriba en algunas multinacionales, hecho que he constatado con otros colegas mientras escribía estas líneas, tanto en España como en EEUU.
Por su puesto que “el cartel” (y su contenido), generó un pequeño (pero reflexivo) debate en la empresa sobre el uso de estos dispositivos en las reuniones, pues es evidente que es casi imposible prestar atención a lo que dice el interlocutor mientras se navega por Internet.
El caso más extremo (y originador de la prohibición), fue el hecho de descubrir a un asistente de una reunión previa, “presuntamente tuiteando” durante la misma, mientras se discutían aspectos confidenciales.
No sé si realmente estaba usando Twitter por asuntos personales o profesionales, pero es innegable que hay límites para la libertad de uso de estas herramientas en horas laborales. Independientemente de las libertades que conceda la empresa para su uso.
Opino que todo tiene un límite y que a veces el sentido común debería primar por sobre la democratización de la información ¿no?
El caso, es que he querido trasladar este debate aquí, debido a que he escuchado comentarios en defensa del uso de estos dispositivos en las reuniones de empresa “a toda costa”, y a favor de las ventajas que presentan… y sobre todo, porque su prohibición podría ser considerada como un retroceso; por lo que, en lugar del “cartel”, yo hubiese optado (tal vez) por una solución alternativa.
Por mi parte, pienso que la palabra clave para poder tomar la decisión de prohibir es: “depende”, pues, aunque por un lado creo que Twitter, por ejemplo, me puede servir en una reunión para enviar un mensaje urgente a alguien que esté afuera, o para verificar si “ese” correo urgente que estaba esperando ya me llegó… Pero también opino que las reuniones con distracciones constantes no son productivas…
O tal vez, la mejor solución sea no hacer reuniones… y pasar directo a usar las herramientas 2.0 que puedan sustituirlas.
¿Qué opinas? ¿Permite tu empresa estos dispositivos?
Nota: Por razones obvias, no puedo desvelar la empresa en la que ocurrió esto, pero te lo puedo contar la próxima vez que nos veamos :-) … aunque tal vez ya te lo imaginas.
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