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Abril 23, 2009

Empleados peligrosos escondidos detrás de su eficiencia

Publicado en:En la oficina, Opinión

¿Cuántas personas que trabajan en las organizaciones están capacitadas para disimular “un problema de conducta” detrás de un adecuado rendimiento?

Gabriel Schwartz, se plantea en su más reciente post, la posibilidad de que existan personas en nuestro entorno laboral, que de forma imperceptible desarrollan dificultades emocionales y/o patologías de importancia, que incluso podrían poner en riesgo nuestra integridad física, pero que al sostener un buen desempeño en su trabajo pasan totalmente desapercibidas.

¿Es posible predecir o determinar el desempeño laboral a partir de la evaluación del grado de estabilidad emocional del trabajador?


Personalmente no me he encontrado con colegas en estas condiciones, ni he podido identificar ningún caso, pero alguien cercano a mí, laboró más de cinco años con un pederasta, que antes de ser descubierto y retirado de la empresa, fue considerado siempre como un empleado ejemplar, inteligente y digno de emular.

Tal y como expone Gabriel, muchas veces, asociamos otro tipo de síntomas con personas posiblemente poseedoras de problemas de conducta, como por ejemplo: las que que tienen dificultades de interacción, la que demuestran falta de concentración y las que evidencian una excesiva sensibilidad; cuando en realidad, existe la posibilidad de que ese empleado o empleada tan eficiente y que sirve de modelo, sea en realidad “otra persona” cuando sale del trabajo.

Gabriel nos presenta dos casos reales para reflexionar. El primero traído desde sus experiencias como psicólogo laboral y consultor de RRHH, en donde nos cuenta sobre un empleado de mantenimiento de una empresa a la que asesora, que presenta problemas de alcoholismo y que golpea reiteradamente a su mujer y a su hijo…

Una denuncia policial ha condicionado a este individuo a acudir a sesiones de ayuda para alcohólicos y a presentar un certificado para poder seguir conviviendo con su pareja.

Hasta allí, parece una historia salida del noticiero al que estamos tan acostumbrados… ¿verdad?, pero lo preocupante del caso, es el contraste de su conducta fuera y dentro de la empresa, pues los comentarios y evaluaciones que se recibe respecto a su desempeño y productividad son excelentes. De hecho, es considerado como una persona inteligente y muy hábil para resolver problemas mecánicos complejos, y en términos generales, es tomado como un modelo a seguir frente al resto de los trabajadores.

Es evidente que “sus problemas”, pasan totalmente desapercibidos, y son disimulados por su mostrada capacidad en el trabajo. Tal vez tienen a un “agresor compulsivo” dentro de la empresa, pero es tan bueno desempeñando sus funciones, que su “lado oscuro” es a todas luces invisible.

En el segundo caso, menciona algunos detalles más precisos sobre el denominado “monstruo de Astetten”, aquel que mantuvo a su hija durante 24 años en un sótano y adoptó a sus propios hijos/nietos.

Bueno, al parecer los datos laborales de este “señor”, indican de que se trata de un excelente trabajador; y de una persona muy hábil para los negocios inmobiliarios. Otras personas que trabajaron con él, lo describen  como alguien formal, muy prolijo y galante. De hecho los vecinos pensaban que era “un abuelo ejemplar” por la adopción de sus tres nietos…

Si alguno de vosotros sigue la serie de televisión “Dexter”, sabrá de qué le hablo.

Reflexión: Seguramente, la mayoría serán casos aislados y la proporción no creo que resulte alarmante; así que antes de que empecéis a buscar en vuestros colegas algún síntoma o patología escondida, les sugiero leer un poco más sobre el tema.

Pero… De todas formas, si creo que podemos hacer el ejercicio de plantearnos seriamente lo que deberíamos hacer (como jefes, compañeros o subordinados), si descubrimos a un agresor/trasgresor peligroso entre nosotros.

Como complemento, actualmente no existen procedimientos corporativos ni normas empresariales que involucren la vida privada de los empleados, por lo que no afectan sus evaluaciones de desempeño… Y en lo que concierne a la mayoría de las empresas, la vida privada de los empleados es precisamente eso “privada”.

Aún así, la pregunta queda… ¿qué harías vosotros?


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